Celebro tu vida hoy y siempre, a ti Maro que viniste a enseñar que el amor propio se aprende y luego se comparte porque eso es amar incondicionalmente, dar hasta que duela. Celebro tu mudanza porque aquí lo diste todo en este mundo físico y los que tuvieron la suerte de sentir tu amor te honran diariamente. Por aquí te dejo este pequeño mensaje que solo me recuerda tus palabras y tus risas. Fuiste Padre de Muchos sin esperar nada a cambio, sabías el significado real del amor, nos veremos en algún momento de nuevo para seguir aprendiendo, vivirás por siempre en la mente y el corazón de todos los que tuvimos la dicha de conocerte.
Tu cuñada Karelis❤️
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Siempre has estado presente y estarás siempre en mis recuerdos, gracias por tanto. Maro, vuela bien alto esperaré paciente el reencuentro.
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Mis más sentidas palabras de condolencia a toda la familia por tan grande pérdida, te recordaré siempre sonriente Maro ,siempre tan atento y servicial , gran Ser humano 💔Vuela Alto Dios te reciba en sus brazos 🙏
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Pajaroooo,.. muchísimas gracias por dejar impregnado en mi memoria momentos inmensamente agradables y placenteros contigo. Fuiste un hermano que me permitió la vida, esa que seguiremos disfrutando a plenitud en tu memoria, agrupados como siempre alrededor de tus buenos gustos, escuchando buena música, esa que tanto te gustaba. Aquí estarás con nosotros, en tu lugar de siempre, demostrando que la vida es "Tierra, Viento y Fuego". (una de las agrupaciones que más le gustaba)
El vacío de tu ausencia lo llenaré de abundantes y bonitos recuerdos. Un abrazo a la distancia. 🫂
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Mi Querido Maro no es un Dios sino hasta luego. Siempre estarás en mi corazón gran Padre, Esposo y Amigo, siempre pendiente de pequeños momentos hacerlo grande y sobretodo divertido. Mis respeto a sus Hijos. Me consta hace años compartimos mucho y siempre pendiente de todos.
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Su partida deja un vacío inmenso en nuestros corazones, pero también nos llena de gratitud por cada momento compartido. Maro fue la encarnación de la fortaleza, ternura y alegría, un faro de sabiduría que iluminó nuestros caminos con su amor incondicional y su inquebrantable apoyo. En los picos más altos y en los momentos mas bajos en mi vida, estuvo allí, firme, apoyándome con su presencia. Y en esos momentos bajos de mi vida, él fue ese barco imponente que viene y te salva de ahogarte en medio de la tormenta.
Me enseñó con el ejemplo la valentía de vivir sin arrepentimientos, de abrazar cada decisión que tomamos con determinación. Me recordó que la riqueza del espíritu trasciende cualquier tesoro material y que el verdadero éxito se mide por la alegría y el amor que sembramos a nuestro paso. “No vale la pena estresarse por el dinero,” algo que me dijo hace poco, una frase que resonará en mi como un eco de su aprendizaje, eterno optimismo y fe en la abundancia de la vida.
Hoy, mientras nos despedimos de Maro, no decimos adiós, sino hasta luego. Su espíritu generoso y su legado de amor, resiliencia y generosidad perduran en cada uno de nosotros. Nos quedamos con lo más bonito de él, con los recuerdos imborrables de su risa, su “echadera de broma”, su consejos sabios y su presencia reconfortante.
Maro, aunque ya no camines entre nosotros, tu luz sigue guiándonos. Tu vida fue una obra maestra de bondad y entrega, y tu memoria será siempre un tesoro que guardaremos en lo más profundo de nuestros corazones. Gracias por todo, por ser un padre para mi, por cada lección, cada abrazo y cada palabra de aliento. Descansa en paz, sabiendo que tu amor sigue vivo en nosotros.
Tu hija, Jackie.
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